sábado, 27 de septiembre de 2008

“NO EXISTEN NIÑOS INDISCIPLINADOS, SINO NIÑOS DESOCUPADOS”

Uno de los temas más abordados y discutidos en cuanto a educación es la disciplina, la cual si se lleva a cabo correctamente facilitara de manera notable el aprendizaje de los pupilos.

Una buena disciplina inicia con la observación, detectando las características o necesidades educativas de nuestros alumnos, además el estar al tanto de las actividades que éstos realizan, para así poder planear nuestras clases en función a lo que a ellos les interesa.

El establecer normas, límites o reglas permite reducir las actitudes inadecuadas aunque lo más conveniente en cuanto a mi pequeña experiencia frente a un grupo, es que los mismos niños sean los que las hagan, de esa forma el compromiso que tendrán será más conciente.

En esta lectura aprendí múltiples conceptos, que si a lo mejor ya sabía como se manifestaban no sabía que definición otorgarle estos son: Dominio-Control, Encabalgamiento y Reorientación, las cuales según Kounin (1970), son esenciales para lograr menos interrupciones en clase, mejor atención junto con el logro de los propósitos y contenidos de los planes y programas de la Educ. Primaria.

Otros de los conocimientos reafirmados gracias a esta lectura y que se resume en esta frese es: “No existen niños indisciplinados, sino niños desocupados”, ésto nos quiere decir que mientras que un niño no tenga en que descargar su potencial (trabajos y actividades), buscara el medio para saciarlo (molestar, gritar, golpear, etc.). Por eso es importante mantenerlos ocupados el mayor tiempo posible y a su vez informarles claramente que es lo que tienen que hacer después de terminar cada actividad.

Las actitudes que el profesor debe tomar ante situaciones de indisciplina son decisivas también en estos casos, la seguridad frente a ellos, el acato a las reglas establecidas, la rigidez y constancia ante este aspecto permiten un respeto del niño hacia el maestro en conjunto con las actividades que éste pretende fomentar. La credibilidad que proyecte es pieza clave para una responsabilidad en las normas que se acaten.

Una de las cosas que más me gustaron de este texto fue que a pesar del orden u organización que se busca dentro y fuera del aula le dan un valor a aquellas actividades variadas que forzosamente requieren de ruido, comentarios, interacciones etc., que si bien no lo muestran textualmente pero tratan de difundirnos ese mensaje.

Anteriormente la disciplina significaba “Niños zombis”, sin oportunidad de expresar su sentir, ahora disciplina significa orden pero a la vez oportunidades de movimiento, expresión e interacción con los demás siempre y cuanto esta no sobrepase los límites determinados, a esta disciplina también se le llama “Disciplina Organizada”, porque consta de un objetivo a través de los sentidos de los niños.

La principal forma para obtener resultados de esta cuestión es en base a la práctica, poniendo en marcha la gran variedad de sugerencias para mejorar los estados de conducta inadecuada. Una de las sugerencias que me gustaría llevar a cabo en mi próxima jornada es:

· Indicaciones claras ante lo que deben de hacer en cada actividad y después de ella. Se evita la repetición constante de las cosas.
· Establecer reglas tomando en cuenta las opiniones de los niños. Se evita la desorganización y conductas inadecuadas.
· Observar continuamente las actividades que realizan los educandos para que no se pierdan ante la más mínima distracción.
· Planificar de acuerdo a los intereses de los niños para contrarrestar a la rutina y al aburrimiento.

Son muchas las sugerencias que se nos proponen para mejorar el nivel de aprendizaje dentro del aula, aunque la verdadera clave no esta en memorizarlas o sólo mencionarlas sino en ponerlas en función y así poder saber cuáles se adaptan más a las características de nuestros niños y pueda haber por consiguiente un excelente resultado.

Por último me gustaría recordar como bien nos dice la lectura: La buena gestión del aula es imprescindible para obtener grandes beneficios. Pero ésta se basa ante todo en la prevención de lo que puede o no suceder, Emmer (1983).


“Los niños en total y constante silencio no son señal de una excelente disciplina, sino de un temor hacia algo que les impide mostrar lo que verdaderamente son”
Autor: Blanca J. González R.

BIBLIOGRAFÍA: DAVIS Gary, THOMAS Margaret, “Gestión Escolar” en Escuelas eficaces y profesores eficientes, Madrid, La Muralla, 1992.